lunes, 2 de enero de 2012

Cuando la prosperidad es un carrito y no un tren de vida

Todas las mañanas nos despertamos con la maldita calificación de las Agencias de la infelicidad, con los datos de la EPA y ahora, a estos jinetes de apocalípsis, hay que añadir "el inicio del inicio de los recortes" que amenazan también en convertirse en la tortura de la gota, que día tras día nos desmoraliza, nos hace más pesimistas y más dóciles para aceptar lo que sea... Al otro lado del transistor la realidad es que todo lo malo puede ser posible... lo importante es cuadrar el balance, las personas son algo secundario. 

Hoy, quiero acordarme de  los que al tradicional saludo de estos días de "feliz y próspero año" añadirán con angustia el comentario de "ojalá".También quisiera agradecer el esfuerzo de las asociaciones y organizaciones que hacen de la solidaridad un elemento imprescindible para ayudar a  los menos afortunados.

La foto de hoy da para muchas reflexiones.




2 comentarios:

Vittese dijo...

Confieso que me he erizado al leer el cartel y ver la foto. Soy de los que no soportan ni entienden la estupidez humana elevada en algunos casos a potencias inusitadas.

Triste también la crónica del "nuevo mundo", pero es lo que hay, dicen. No todo lo pasado fue mejor, pero del mismo modo, seguro el nuevo mundo en muchas ocasiones nos recuerda más al viejo que al actual.

Una belleza también las fotos de la iluminación de navidad y que obra magnífica la estación de tren. Siempre interesantes tus entradas... aprovecho a felicitarte por los 3 años del blog, y desearte un excelente 2012.
Saludos.

ŇĂĴÊŘĨĹĹĂ dijo...

Santi, muchísimos de los contenidos de tu blog son para felicitarte; pero, en este caso, comparto desde el título hasta el final tu comentario, al que añado -más que pesimismo y resignación- una rabia contenida, sólo por el hecho de mantener la esperanza de que esta tremenda injusticia social que padecemos vaya corrigiéndose.
Creo, Santi, que el Pueblo, más que dócil, es paciente, prudente...valora la Paz por encima de trágicas circunstancias.

Vayamos en carro o subamos al tren...a río revuelto, ganancia de pescadores. Esa es la verdadera tragedia.

Hay que superar la mala racha con tres pares de narices, no queda otra, Santi.
Un abrazo,
Blanca